6:49 h. Viernes, 22 de agosto de 2014

Opinión

Rodrigo Riera

Bosques submarinos ¿encantados?

Biólogo marino

Rodrigo Riera

Los árboles no pueden vivir bajo el agua, pero en algunas zonas con corrientes nos podemos encontrar corales con forma de árbol, que reciben el nombre de gorgonias. Se parecen a los árboles viejos con muchas ramas que son sostenidas por un tallo robusto. Sin embargo, las gorgonias son animales coloniales aunque no lo parezca a primera vista, es decir, que están compuestas por multitud de animales pequeños con forma de pequeñas anémonas. Todas ellas se unen por un canal común que actúa como un sistema circulatorio que pone en contacto a todas las ramas de la gorgonia.

Estos “árboles submarinos” no tienen corteza, pero poseen una especie de esqueleto flexible que protege a la totalidad de la colonia. El crecimiento de las gorgonias es muy pequeño, y se necesitan décadas para que se llegue a formar una gorgonia de cierto porte. La belleza de estas criaturas marinas hace que muchos centros de buceo tengan varios puntos donde poder observar a estos animales, que parecen esculturas talladas en piedra. Con un mínimo de conocimiento, resulta indignante observar que todavía existan buceadores que se llevan a su casa fragmentos de estas obras de la naturaleza en un acto sin sentido, porque la belleza de estos animales solo se puede observar de forma plena debajo del agua. Pensar que en cuestión de segundos se puede llegar a destrozar el trabajo lento pero sin descanso, necesario para crear estos animales supone un crimen ambiental.

Varias gorgonias han sufrido agresiones irremediables en los últimos años por buceadores ávidos de tesoros para aumentar su colección personal de “recuerdos” que no les pertenecen. Por esta razón, muchos buceadores concienciados mantienen puntos de buceo en secreto donde han localizado estas frágiles gorgonias, a salvo de los que se podría considerar “piratas de neopreno”.

Si son aficionados al buceo aprovechen a quedarse varios minutos mirando cómo se alimentan las gorgonias, cuenten su número de ramas y reflexionen sobre la edad de la gorgonia que tienen delante de sus ojos. ¿No son buceadores? Aprovechen la red para ver fotografías y vídeos de estos árboles submarinos. Con un poco de suerte podrán encontrar algunos fondos marinos denominan “campos de gorgonias” por la cantidad que existen, como si fueran bosques submarinos.

Bucear en uno de ellos es una experiencia recomendable para los que saben apreciar su encanto.

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