19:03 h. Jueves, 24 de abril de 2014

Opinión

Crisis económica o democrática por Justo Menéndez Viejo*Justo Menéndez Viejo*

Colaboradores

La primera en la frente, no parece ni necesario escribir que el Gobierno de Rajoy subvierte esa proclama que siendo la primera recogida en la Constitución, también fue probablemente la que concitó un mayor consenso en ese ánimo que impulsó a los Padres Constitucionales. Exactamente lo contrario de lo que hace Rajoy, cuando todo ocurre desde una legalidad sólo declarativa, estilo vivienda digna y derecho al trabajo, porque las leyes tienen siempre un truco -pa expertos, eso sí- que consiste en su interpretación; y lo que a mí me parece diáfano y asumible porque lo considero producto de un consenso razonable, choca con otras interpretaciones subjetivas.

Como ocurre frecuentemente con las leyes, la política y la sociedad, aquello que realmente importa queda entre interrogaciones: ¿qué es la convivencia democrática dentro de la Constitución y de las Leyes conforme a un orden económico y social justo? Porque, aunque en ocasiones se cite “el espíritu y la letra de la ley” como una forma de abordar su interpretación, no es cierto que la justicia de este país intente el cumplimiento de las leyes y llevar a término la Constitución. Aquí, la intención principal de unos jueces que encarnan unipersonalmente el Poder Judicial en sus actuaciones, es no pisar callos que puedan impedir el avance de su carrera personal (Garzón), en un sistema que internamente está configurado como un campo de minas para encontrar siempre el error en la coma (del campo contrario) olvidando lo esencial, mientras alimentan y animan un conflicto durísimo y eterno.

Claro que yo considero que prevarica toda la cúpula del sistema judicial español cuando acepta que no existe delito si se utiliza dinero público con fines privados, por mucho que hayan blindado sus actuaciones con normas de ínfimo rango. Y esto, este estado de las cosas que tiene que ver con el sentido real de las palabras y la justicia, es algo que parecen obviar y consentir unos jueces lentos y cautelosos, cuando no tolerantes, en la impartición de una justicia a los poderosos que muestra un fuerte contraste con la dureza e inmediatez aplicada a los que no lo son (expropiados). Vuelvo a preguntar ¿qué es un orden económico y social justo? porque lo que se observa es un lento fluir de impunidad que siempre perjudica a los más débiles.

O no es más delincuente el director de oficina que le encasquetó preferentes hasta el año 1999 a un humilde inversor; que quienes lo pierden todo por no poder pagar y no son rescatados por nadie cuando les expropian, ni cuando los desalojan de unas casas que hoy los bancos no pueden ni vender. No voy a preguntar otra vez, lo digo directamente: como forma de orden económico y social justo, esto es una M muy grande que para nada garantiza una convivencia democrática, sino todo lo contrario.

Para más INRI, tenemos además la mayoría absoluta de un partido de derechas que engloba a toda la extrema derecha, como ocurre con nuestro PP; y esto no es trivial, porque mientras que la izquierda tiende a dividirse y a acojonarse ante el mundo real, cuando llega al poder o las instituciones, la derecha, con viento a favor y mayoría absoluta tiende a aglutinarse y reforzarse intentando imponer su ideario, junto a un sistema de corrupción clientelar que es lo que quiere decir “popular”.

Por eso imponen, ahora al principio de la legislatura, recortes en derechos y libertades que sólo son ideológicos, perjudicando incluso la salida de la crisis, pero que serán aceptados como buenos por la sociedad cuando se acabe el teatrito de su correligionaria Ángela Merkel y deje de endeudarnos para pagar unas deudas que sólo se corresponden con una burbuja inmobiliaria que impulsaron sus banqueros, que ahora no asumen sus pérdidas.

Pero todavía hay algo peor -que no puede ser peor- es la falta de referencias democráticas, de izquierdas y de las otras, la falta de contrastes, colores y formas, modelos y ejemplos de conducta: Sin pena ni gloria, se ha aceptado como bueno rescatar bancos privados con los impuestos de todos. En cuanto a los políticos -para no ponerlos verdes- sólo diré que el que llega, no cambia de partido ni de “ideología”, pero sí parece hacerse creyente de una nueva especie de religión, o iglesia del poder político. Convertidos por la simple elección en estrellas de lo mediático y la comunicación, les puede el divismo y en un mundo sin amigos, al tener “imagen pública” pasan a gestionar sus carreras políticas como starlettes, perdiendo muchas de las referencias que tuvieron y especialmente las críticas. Son cargos electos y eso los cambia.

Pues bien, a Rajoy y su mayoría absoluta de estafadores programáticos no hay quien nos los quite de encima durante los cuatro años, o más. Por eso trabajan desde tan temprano en las próximas elecciones y construyen un escenario de comunicación que les sea favorable (TVE), ya verán el entramado de poder cuando remonte la crisis. Y probablemente volverán a ganar. Y ahora mismo no piensan en su base social, ni en su partido, porque sólo piensan en preparar las cosas para permanecer como califas mucho tiempo, enriqueciéndose lentamente (Aznar es el reflejo en el espejo al que Rajoy aspira).

Mientras tanto en la sociedad democrática y entre la gente de izquierdas, se debate de listas abiertas y asaltos al Congreso, pero yo sigo afirmando que junto a los derechos y libertades reconocidos -aunque no siempre se puedan ejercer- es el cumplimiento de las leyes quien nos separa del salvajismo y que en especial, quienes actúan en el ámbito de la política y piensan en esas cosas, antes de abandonar o tirar por la borda la Constitución o el sistema de partidos, deberían considerar dos párrafos de la Constitución que se refieren a los partidos políticos y no se han cumplido nunca: Su estructura interna y funcionamiento deberán ser democráticos. Son instrumento fundamental para la participación política.

No puedo dejar de estar convencido, de que en el futuro las listas abiertas siempre favorecerán a populistas con mucho dinero, capaces de dotarse de equipos propios de asesores, coaching, marketing político, comunicación y todo eso. Y también, de que el verdadero enemigo, es ese modelo de ganador épico que tiene un origen atávico que conviene civilizar, socializar y democratizar, porque nuestro orden económico y social ya no es el de un cazador recolector, sino el de una sociedad del siglo XXI en donde el término izquierda sólo puede estar asociado a comportamientos absolutamente plurales y profundamente democráticos, nunca individuales.

Algunos se tendrían que lavar la boca con jabón antes de mencionar términos como participación política, o democracia, porque los partidos y los políticos individualmente, han jugado y siguen jugando un papel fundamental en la gestación y desarrollo del actual estado de cosas, y de esta crisis que es sólo una estafa democrática: Toda la riqueza del país en sus distintas formas y sea cual fuere su titularidad está subordinada al interés general pero se modifica la Constitución para introducir que el pago de la deuda pública gozará de prioridad absoluta; y sin partidos, no conozco el medio de avanzar democráticamente. Ni votos nulos, ni blancos, ni nada de nada porque protestar no es la solución, nos seguirán recortando derechos en contra de la opinión de la mayoría.

Al 15M les digo y a los nuevos movimientos, que son la esperanza: sólo queda una, que los ciudadanos, para defender sus intereses, asalten los partidos políticos, afiliándose digo, y creen otros nuevos, y les exijan desde dentro, comportamientos absolutamente democráticos y coherentes, y un profundo cambio en su cultura interna y en la colectiva, para democratizar y sustituir los actuales modelos de liderazgo, participación y transparencia para cumplir con esta constitución. No me fío de otras soluciones, porque luego habría que retomar la democracia y aunque se olvide, llegar hasta aquí ha costado vidas; ahora toca defender porque la dictadura está aquí, más presente que nunca, es distinta y difícil de identificar porque es global y mediática, pero es la misma; y siempre son los mismos poderes, desde aquí hasta las minas de Sudáfrica.

NOTA: Las exageraciones y generalizaciones que cada uno pueda entender, intentan explicar, no ofender.

*Miembro de la Ejecutiva Insular de Socialistas x Tenerife


Justo Menéndez Viejo*
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