9:20 h. Miércoles, 23 de abril de 2014

Opinión

Soria y los dispensarios por José A. Alemán

No es que no merecieran los psocialistas el castigo electoral sino que las ganas de quitarlos de en medio facilitó al PP esconderse y adornar la faena con el engaño de que jamás haría lo que está haciendo. Y lo que hará: Rajoy ya avisó de que estamos todavía en el punto cero y que sus reformas continuarán hasta el final de la legislatura, hasta acabar de sustituir el Estado de bienestar por un simple estar jodido.

Tenía Rajoy pensado el pretexto de la herencia psocialista para el momento de quitarse la careta de su plena sumisión a los mercados especulativos, al lobby bancario, a los grupos empresariales, a la gran patronal, a las grandes fortunas y a frau Merkel. Con el remate de que se ve obligado a adoptar medidas que no le gustan ante la “sorpresa” de un déficit superior al que dijo su malvado antecesor.

No excluyo que los psocialistas trataran de pegársela, pero no creo que Rajoy ignorase la magnitud del déficit. Lo sabía y calló para utilizarlo oportunamente. Si no es así, el PP falló como oposición vigilante solo interesada en su campaña de agitación, obstruccionismo y brutales descalificaciones del Gobierno al exigirle su patriotismo desacreditar el país. También pudiera ser que no dispusiera de expertos capaces de detectar forros contables.

Hubo de las dos cosas. Las hemerotecas hablan de las andanzas mundiales del ridículo Aznar y es evidente que el PP anatematizó a los expertos que no estaban del todo por su estrategia de asalto al poder. Recuerden, si no, a Manuel Pizarro fichado como estrella y arrinconado enseguida en el Congreso hasta lograr que se marchara. Él sabía lo del déficit que Rajoy descubrió en La Moncloa y advirtió de una crisis de ciudadanía que puede, dijo, no tener una “salida normal” (es decir, no violenta) si no se aborda ya. Además, afirmó que el endeudamiento nacional alcanzaría a las futuras generaciones y se mostró contrario, esto fue lo más grave para Rajoy, a los rescates bancarios. Dado que Pizarro iba contra la política de Zapatero con la que Rajoy prometió acabar, les invito a atar cabos y verán que demasiado sabía para que ahora se haga el nuevo. Hasta en el FMI se han dado cuenta de su exceso de celo reformista.

Viene lo anterior a cuento de que va a ponerse en marcha el copago en Sanidad. Y que comenzará por pensionistas y jubilados, el sector que peor aguanta los recorridos largos de las manifestaciones. Se trata, en realidad, de un repago pues los jubilados ya pagaron por anticipado las medicinas durante su vida laboral, cosa que resulta no ser atenuante del delito de desbordar hacia arriba las estadísticas de esperanza de vida. La irresponsabilidad de vivir más descuajeringa las cuentas del Reino, es fama.

¡Malditos medicamentos! fue el grito al que se adhirió enseguida el macho Soria cuestionando la que llamó “la cultura del gratis total”. En la que no figuran los viajes salmoneros ni el presunto alquiler de viviendas en régimen de do ut des: se refería a los “dispensarios” domésticos de medicinas y a la poca “austeridad” del ciudadanaje en el consumo de fármacos.

Si menciono a Soria no es por lo que están pensando, que también, sino porque no sabe, el muy ministro, que si el médico te receta determinado medicamento durante siete días, tienes que comprar (o cargarle a Sanidad) una caja para cuatro semanas porque no lo despachan en formatos más pequeños. Los fabricantes cargan, pues, a los usuarios el exceso de gasto (y el “desahorro”) que va de la dosis prescrita hasta el resto de la caja que dejas en el “dispensario”. Lo digo porque Soria, como titular de Industria, podría sugerirle a los fabricantes formatos mejor adaptados a la medicación prescrita; y ya que también es ministro de Comercio, debería consultar a las farmacias si hay manera de no obligarte a comprar 48 pastillas para tomar 4. Sería una buena manera de ahorrar pero no figura en su ideario perjudicar en las ventas a las empresas, con la de pringaos de que se dispone para hacerles correr con la rodada; que ya tienen los empresarios bastante sin vivir con crear empleo y dos piedras para el galeote. Genio y figura.


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