José María Aznar, que un articulista del diario Público define acertadamente como el hombrecillo insufrible, ha declarado que se ha sentido injuriado y difamado hasta límites extremos por la izquierda española.
El anterior presidente del Gobierno de España asegura que lo pintaron como un doberman cuando, al parecer, él es sólo un simple chihuahua que jamás se sentó con Bush en su rancho tejano, fumándose un puro mientras apoyaba sus cansados pies sobre la mesa.
Al parecer, él no participó en la famosa reunión del trío de las Azores, junto al ex presidente norteamericano y su amigo Tony Blair, para decidir el cambio de rumbo que debía tomar el mundo, empezando por Irak y sus inexistentes armas de destrucción masiva.
Aznar es ese líder mundial que aprovecha los viajes que hace al exterior para poner a parir al Gobierno español, tan democráticamente elegido como lo fue el suyo. Jamás un ex presidente del Gobierno fue por el mundo censurando tan duramente la gestión de su sucesor por envidias sectarias y partidistas.
Aznar es ese supuesto dirigente que proclama a los cuatro vientos en una convención vinícola que él bebe lo que le da la gana y que nadie le va a decir a él lo que tiene que beber, tratando así de machacar una campaña responsable de Tráfico para evitar más accidentes mortales.
Ese es el ejemplo que el líder popular da a sus jóvenes seguidores y por eso no extraña que, siguiendo sus consejos a rajatabla, el presidente de Nuevas Generaciones del PP fuera cogido in fraganti conduciendo con unas cuantas copas de más antes de estrellarse con otro vehículo.
No sé si Aznar ha sido despreciado o humillado. Lo que sí sé es que, con su último gesto de la peineta dedicada a estudiantes universitarios, cada día se parece más a John Cobra. La única diferencia es que Aznar cobra mucho más por las chorradas que hace.
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Una de las razones por las que me gusta leer y participar en estas llamemos tertulias es porque me encanta el profundo humor de algunos contertulios, a veces genial, como el de Güeno. Otra razón es que cada cual se expresa como es, con lo que puede ofrecer, que a veces no es mucho, pero a mí siempre me causan un respeto imponente, si bien, los que no me producen respeto son los loros porque no exponen nada suyo, todo lo que dicen es de oidas, campanazos, ... son meros repetidores impersonales, tontos útiles que diría el otro... y esto otro es dejar restos de la propia piel...
Muy bueno, muy bueno, muy bueno...
Claro que Aznar cobra y pitón también. Salta a la vista que se trata de una serpiente sibilina que a su paso envenena a la sociedad española provocando multitud de víctimas...
Suscribo el artículo, me parece muy acertado. Lo triste de este país es que personajillos del res al cuarto como Aznar López, al que imita Soria López, vaya con los López, tienen muchos seguidores, lo que dice el mucho del bajísimo nivel que hay en España. Tipos así no sirven ni como mamporreros en Luala Lumpur.
Totalmente de acuerdo con el señor Morales. A Aznar no lo quieren ni en su casa, por eso se pasa todo el año viajando y poniendo a parir a España en el extranjero.
Lo sentimos Morales,pero su incondicional apoyo no le da derecho a Mortadela,pero siga con lo suyo que lo importante es participar.