En su breve paso por la política canaria López Aguilar demostró que no es de este país. No pretendo llamarlo godo-canario como lo llamó una diputada de CC porque Aguilar cuando era ministro hacía exactamente lo mismo que ella, que sólo estaba en Canarias los fines de semana. Cuando digo que Aguilar no es de este país quiero decir que siempre estuvo incómodo con este paisaje político, no supo desenvolverse en esta Bananaria donde hay unas reglas del juego muy simples que consisten en saltarse las reglas: los ganadores deben ser perdedores, los honrados deben ser apartados, las tribunas deben ser para los caraduras y los altavoces deben estar a disposición de los que no tienen nada que decir.
Jotaflá se va como llegó: en un congreso extraordinario. ¿Qué va a pasar el próximo fin de semana? Pues parece que los socialistas siguen apostando por gente de afuera. Se presentan un inglés, un italiano y un gallego. El inglés como buen inglés parece que no moja pero enchumba. No es amante de ruidos, prefiere controlar la situación sin que se note demasiado. Cuando llega a un restaurante lo acusan de serio, seco y frío. Pero los que se sientan en su mesa comienzan a reírse. La flema británica suele ser un disfraz para despistar al enemigo.
El italiano es exactamente lo contrario. Cuando entra por la puerta todo el restaurante se entera, viene contando chistes a sus comensales con un volumen lo suficientemente alto para que también lo escuchen desde la cocina. El italiano destila pasión en su discurso y excesos en sus modales. Puede caer bien al que necesita ruidos y carcajadas y extraordinariamente mal al que desea tranquilidad. Al italiano lo conocen por el cloquío los amigos y los enemigos, suele ser bastante previsible.
El gallego es gallego. Ya se sabe, está en la escalera y no sabemos si sube o baja. El problema es que si quedas a comer con él no te va a decir lo que quiere comer hasta el último momento. Puede ocurrir incluso que lo veas entrar en el restaurante y en realidad sigue en la puerta. Acaba de ocurrirle a los socialistas majoreros, que dicen que no han comido con ningún gallego, que sólo se lo encontraron en la puerta del restaurante.
Bueno, acabo de desvelar sin darme cuenta que Manuel Marcos Pérez ejerce de gallego en esta carrera por liderar el PSC. Creo que no hace falta aclarar quién es el inglés y quién el italiano. Santiago Pérez pretende que el italiano y el gallego se presenten juntos. El lagunero no se atrevió a lanzarse al escenario y en los últimos minutos pretende repartir los papeles. Pero el gallego sabe que en esta película el italiano siempre querrá ser el protagonista, aunque sea el que menos nominaciones tiene para ganarse el Oscar.
Por ahora, dicen, esta carrera la va ganando el inglés. Será que después de dos años liderados por el yanqui Jotaflá (acostumbrado a ganar y a disparar sin piedad al enemigo), los socialistas canarios quieren cambiar las formas pero no el idioma.
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Estimado peludo, con afecto antaño te llamaba así; me resulta triste que al PSOE se le critique por que mantuvo una actitud critica ante tanta corrupción. Espero que la S y la O no desaparescan del partido.
Y a mí que el único que me gusta es el lagunero...que pena que no esté nominado.
El PSC no ha sabido estar a la altura de las circunstancias. Y como no duermo con JFLA, ni con Arcadio, ni con Pérez, ni con Marcos y, obviamente, ni con Saavedra, no sé hasta donde habrán llegado las aguas. Mayores y menores. Lo de liderar el partido es una especie de acción a lo Noé. Pero no se comerán un rosco en las próximas Elecciones. Una cagada, un mojón, es un hecho objetivo. Ahí está. Hay que limpiarlo rápidamente. Pero, amigos, es preciso esperar un poco para que desaparezca el olor. Qué pena nuestra izquierda que no es izquierda.
me quedo con esta frase: "Puede caer bien al que necesita ruidos y carcajadas y extraordinariamente mal al que desea tranquilidad." Y es que el populacherismo de barrio se lleva muy mal con la necesaria seriedad que debe inspirar un candidato. Para contar chistes y echar unas risas ya tenemos a Manolo Vieira, quien, por otra parte, fuera del escenario es una persona normal, sin aspavientos ni focos. Todo lo contrario que "ese/o". Yo me quedo con el inglés.
El italiano no es otro que el del "riqui, raca, simbombaca". Lo grotesco de la política chabacana y el vivo ejemplo de lo que no necesita el PSC en estos precisos momentos, caracterizados por un cierto tufo a mafia siciliana que se respira en las islas de la mano del actual desgobierno de Canarias...