Anoche, en el Club Prensa Canaria, Román Rodríguez habló de reforzar el Cabildo, vista la ineficacia del Gobierno regional. Estoy de acuerdo aunque la cuestión, a mi entender, no es que el Ejecutivo funcione bien o mal, sino que la necesidad de unos cabildos fuertes, que ejerzan de auténticos gobiernos insulares y no estén a merced de las ventoleras, nace de la estructura física del archipiélago y de la actitud mental de la población de cada isla.
Un Ejecutivo como el que diseñó el Estatuto sólo puede funcionar, cuando funciona, merced a la buena voluntad de quienes estén en él, de la sensibilidad y el talento político de sus circunstanciales ocupantes; y lo que se necesita, de verdad, es una organización político-administrativa por encima de quienes gobiernen en cada momento, que asegure la “soberanía” de las corporaciones sobre su territorio, sin injerencias del Gobierno regional más allá de aquello que requiera regulación o tratamiento general.
Para mí, el fracaso de esta autonomía es que sigue imbuida del espíritu centralizador de la Provincia, que no se ha zafado de aquella concepción. La Provincia da la mayor influencia en las decisiones a las clases dominantes que están cerca de sus instituciones en detrimento de las más alejadas, como se vio de sobra en los tiempos de la Provincia única, en el origen del pleito insular. No es ninguna casualidad que el tinerfeñismo más atrasado, casposo e irreductible acaricie la idea de una vuelta a la Provincia única, con capital en Santa Cruz, aunque sigan llamándola “autonomía”. En realidad, ATI ha perseguido siempre ese objetivo y para conseguirlo se ha ido apoderando de todas las instancias e instrumentos de poder autonómico y ahora los más impacientes buscan el espaldarazo formal de su capitalidad exclusiva.
Las propuestas en esa dirección de El Día, a las que acompaña de una feroz y continuada campaña de desprestigio hacia Gran Canaria, tirando a darle en sus bases económicas, no dejan lugar a dudas: ese es el objetivo final, ampliamente compartido a juzgar por determinadas actuaciones del Gobierno y el hecho significativo de que, en esa línea, el matutino santacrucero se ha situado como el de mayor difusión del archipiélago. Por algo será. De la ausencia de rigor histórico, de la nula estatura intelectual y de la zafiedad fascistoide de sus editoriales y comentarios nada digo porque no es mi problema; sólo me interesa del fenómeno lo que tiene de indicio.
A grandes rasgos, la autonomía está planteada con un Gobierno que siempre se inclinará por los intereses insularistas que lo hegemonizan. Desde hace años, lo controla ATI con la engañifa de CC como coartada. Le ha funcionado hasta ser evidente de qué va. Los políticos grancanarios, lo hemos visto, han aceptado ese estado de cosas y le sirven de coartada a ATI a cambio de prebendas, personales o para sus empresas preferidas. Ahí está el caso de Soria, que, tras perder en Gran Canaria, accedió a la vicepresidencia y lo colocaron al frente de la Consejería de Hacienda, desde la que putea cuanto puede a Gran Canaria. Para eso le pagan, digo yo.
Un Gobierno del que el otro socio es ATI-cc, justamente la fuerza política barrida de Gran Canaria. La fórmula autonómica ha fracasado, pues, trinchada entre las añoranzas de la Provincia única, una ley electoral de apaga la luz y vámonos y dosis considerables de desvergüenza política, de la que podríamos ser primer exportador. Es paradójico que los partidos derrotados en Gran Canaria la gobiernen ahora desde el ámbito regional de esa manera.
El problema no es, pues, la “ineficacia” del Gobierno. Ésta es un hecho, desde luego, pero la raíz del mal está en los supuestos político-administrativos e ideológicos (insularistas) en que se asienta el tinglado. No puedo extenderme en esto, así que me perdonarán si me remito a mi libro Entender Canarias, donde lo explico con mayor amplitud y detalle; dicho sea en la esperanza de que Carlos Sosa no me pase factura de publicidad.
A mi parecer, el meollo de la reforma del Estatuto debe ser la redefinición de los Cabildos de modo que ningún grupo de poder de una isla, de la que sea, pueda meterse en los asuntos de la otra, que eso es, en definitiva, lo que hace el Gobierno autonómico dominado por la única fuerza política capaz de llamar a los suyos a manifestarse para frustrar las aspiraciones de otro territorio. Recuerden la Universidad.
Es triste y significativo de la pobreza de nuestra cultura política que una experiencia histórica acumulada de más de 500 años y la obviedad determinante de la constitución física insular, no haya servido para que los políticos cojan por los cuernos el toro de la organización política de las islas. No conciben Canarias sino a partir de un Gobierno que mande sobre el resto de las islas a favor de una de ellas, no desde el entendimiento libre, voluntario, contractual pudiera decirse, entre iguales que propiciaba la adulterada ley de Cabildos de 1912, considerada temprana plasmación de las ideas autonomistas ya presentes a principios del siglo XX.
En terminando este comentario, me entero de la absolución de Carlos Sosa y de Chavanel y de la condena a correr con las costas al demandante; Soria, o sea. Me alegro, claro está, pero llama la atención que, una vez más, aparezcan quienes creen un ejercicio de agudeza reprochar a Sosa que celebre las sentencias favorables y critique las que no lo son. Lo digo porque resulta lógico, racional y humano que si alguien cree tener la razón, se alegre si se la reconoce un tribunal y se enfade si es lo contrario. Esto está previsto en las leyes procesales que han dispuesto un sistema de recursos a disposición de los que no estén de acuerdo.
Me alegro, como digo, tanto en lo personal como por el hecho de que la vía de los tribunales es de las frecuentadas por Soria en su intento de ahogar económicamente a CANARIASAHORA mediante sabrosas indemnizaciones al grito de te callas o pagas y desapareces. Recuerdo el franquismo trataba de silenciar la revista Sansofé mediante expedientes, multas y amenazas a los anunciantes. La diferencia de entonces ahora no radica en los procedimientos, que son los mismos, sino en que Soria no puede recurrir, en última instancia, a cerrar CANARIASAHORA por orden directa del Gobierno, como ocurriera con Sansofé. Está visto que la única forma de acabar con este tipo de comportamientos políticos perversos es no tener miedo. Sin el miedo que algunos le tienen, Soria no es nada.
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Falta un partido d esta isla, propio q la defienda, en gran can. y q no sea corrupt como los actuals con secretarias del cab,( aa.ss). cobrando hasta dos sueldaz y no van casi, con consejrs lo mismo, con políticos q organizan complots para sacar d la admon a funcionarias y funciors honrados etc, q defiendan d verdad la isla, den ayuds d servc socls no engañen a los ciudadanos necesitados, q no permitan q en las dependc d la admon se maltrate a funcionarias mujeres q no permit desprecios a discapacitads, ni insultos ni violenc d género como en aa.ss. del cab, direc gral menor, infancia d cab
Para Luke. Se me olvidaba, si Ud. viajara por ahí vería que para unos 90 km que va a tener su tren tampoco es que pueda alcanzar una velocidad de crucero. No diga tonterías ya que si se trata de hacer un cercanías o un tren lanzadera la distancia es lo de menos, lo que importa es el tipo de tren para el caso. Le doy un ejemplo, en Córdoba hay un cercanías que va al campus universitario a unos 15 km unas 10 veces al días en ambos sentidos y le puedo asegurar que no hay que pararlo con los sistemas de un portaviones para los cazas. Cuídese y un besito morrero porque la ignorancia es muy atrevida
La referencia a las grandes realizaciones o promociones del cabildo tinerfeño, en dictadura o con democracia, con autonomía o sin ella, no tiene otra pretensión que la de poner de manifiesto el liderazgo y prestigio social forjado a lo largo de los años por una institución a la que han servido los mejores políticos que ha dado la isla y, lo más importante, que han tenido buen cuidado de seleccionar a los mejores profesionales en casi todas las áreas de sus competencias, economía, derecho, arquitectura, ingeniería, etc., mejorando incluso con recursos propios la escasa dotación de medios transferidos desde el gobierno autónomo. El liderazgo y el prestigio de esta institución entre los tinerfeños no se logra con leyes, sino con visión de futuro, planificación, esfuerzo y constancia.
Estimados lectores: Quizas la solucion este en no esperar que los demas hagan, o incluso compartan, lo que cada uno/a tiene que hacer inicialmente. El Cabildo de Gran Canaria tiene que defender los intereses de Gran Canaria. Ni mas, ni menos. Algunos diran que se suban al burro, otros que se bajen, otros que no abusen del burro y, en fin, como en las fabulas griegas, para gustos hay colores. Cada cabildo tiene obligacion hacia su isla. Una vez ese objetivo este claro, y cumplido, se podria pensar en una federacion de cabildos. Saludos desde California
Luke se olvida que su magnífico Cabildo es un clan mafioso, los enchufes del vicepresidente del cabildo tinerfeño lo prueban y la chulería de Melchior insultando y eso es lo poco que se sabe, a saber de barbaridades y enchufes que han propiciado en estos 30 años. Tan magnífico es el cabildo TF que la sanidad la han dejado de manos de las privadas, concretamente del coleguita de ATI Cobiella. La sanidad en toda Canarias es pésima, pero los casos de TF, con muertes muy por encima de la media están ahí y con una responsabilidad clara del cabildo y el Gobcan, todo x beneficiar a Cobiella.
Luke el cabildo de TF ha hecho todo eso gracias a la complicidad del Gobcan, que siempre le ha pasado información privilegiada y un trato especial, por ejemplo con el proyecto del NAP, que era para Canarias y en un principio con el gobierno de Román, se tenía pensado instalarlo en Fuerteventura, se fue Román del Gobierno (eso sí, engañado) y lo primero que hizo Adán Martín fue pasarle al Cabildo de TF el proyecto NAP por todo el morro, cuando era un proyecto que llevaba a cabo el Gobcan, ¿por qué no se lo pasó a otro cabildo? y así con todo. No vengas a darnos lecciones.