El pasado fin de semana dejó al Kalise Gran Canaria un panorama que presenta dos puertas: una que se abre y otra que se cierra. La primera, en la que aparece la construcción de un nuevo pabellón [tras la concesión a España de la organización del Mundobasket de 2014 y la presencia de Las Palmas de Gran Canaria como una de las cinco sedes de la candidatura] ilumina el futuro. La segunda, tras la eliminación en cuartos de final de los playoffs por el título de la Liga ACB ante el Unicaja Málaga, podría marcar el final de un ciclo.
El amago de paso al frente, corto pero notable, que el Granca no dio en el Martín Carpena no debería empañar una temporada notable de la plantilla que dirigió Salva Maldonado. El equipo claretiano cerró la liga regular como el sexto mejor conjunto de la competición, llegó a ser líder del torneo, acumuló 12 jornadas consecutivas sin perder en el Centro Insular de Deportes, hizo morder el polvo a Regal FC Barcelona, Unicaja Málaga o Real Madrid –entre otros–, volvió a entrar en una fase final de la Copa del Rey y regresó a las series por el título.
Si no alcanzó el sobresaliente el Kalise Gran Canaria fue por sus errores de cálculo en la Eurocopa, por no ofrecer su mejor nivel ante Unicaja en la Copa del Rey de Madrid o por desperdiciar, ante el mismo verdugo copero, una estupenda oportunidad de colarse en la ronda de semifinales de los playoffs. Alcanzar la nota máxima, la calificación suprema, romper la barrera de los cuartos de final, hubiera permitido al Granca situarse momentáneamente en un estadio superior a nivel deportivo, pero no daría para, bajo el modelo actual, asentarse entre los mejores.
Para instalarse en la elite no vale con contar con el acierto o desacierto de Melvin Sanders. Tampoco vale con depender o no depender del tobillo de Carl English. Ni siquiera sirve si Taph Savané se impone o no se impone en la zona a Marcus Haislip. Y poco ayuda si una vez Salva Maldonado se impone a Aíto García Reneses o si Aíto García Reneses le gana la partida en la pizarra a Salva Maldonado.
El modelo deportivo del Granca funciona. Y funciona de manera regular desde hace tiempo [salvo algunas excepciones]. Primero cuando el objetivo era consolidar al equipo en la ACB. Y después, cuando la exigencia se elevó y estar entre los mejores dejó de ser casualidad, cuando el reto era entrar en las fases finales de la Copa del Rey o en los playoffs por el título.
Una década de éxitos. Durante los últimos diez años, el Kalise Gran Canaria ha participado en siete series por el título y en seis Copas. Y en las trece ocasiones el equipo quedó cortado en el cruce de cuartos de final, síntoma de que bajo el modelo actual que rige la entidad claretiana el tope, salvo situaciones puntuales, no debe ser mucho más allá.
Ante la disyuntiva de la evolución o la involución, el Cabildo de Gran Canaria, propietario del club, entendió hace meses que bajo las pautas del patrón actual, la progresión del Granca sería mínima. Y el anquilosamiento, ante la competencia de otras ciudades y otras Sociedades Anónimas Deportivas, tendría consecuencias fatales para el equipo claretiano.
Con un itinerario bien definido, la corporación insular, en medio de un páramo de apoyos empresariales, encontró en Kalise la primera piedra para un ambicioso proyecto. La empresa apostó por convertirse en el patrocinador principal del CB Gran Canaria y empieza a valorar las repercusiones positivas de su aventura [el equipo sirve como soporte ideal en su campaña para introducir sus helados en el mercado peninsular y vale para, como en una reunión reciente, negociar la presencia de sus productos en las estanterías de un supermercado cuyo dueño también es el accionista mayoritario de un club ACB].
Con Kalise dentro del proyecto, la construcción de un nuevo pabellón ha pasado a ser un punto prioritario. Y, con las instituciones públicas de Canarias sin la posibilidad de afrontar en solitario una obra semejante, la inclusión de Gran Canaria como una de las cinco sedes de la candidatura de España para organizar el Mundobasket de 2014 [probablemente acogerá la competición de un grupo (se pretende que con España o Estados Unidos como cabeza de serie) de la primera fase] permitirá a Las Palmas de Gran Canaria contar con un nuevo Palacio de Deportes.
Apuesta pública. El 50% de la obra será financiada por el Cabildo de Gran Canaria y el Gobierno de Canarias, mientras que el resto del capital será aportado por el Consejo Superior de Deportes (CSD), órgano dependiente del Gobierno de España. Y aunque es una opción que no se desea aplicar, desde la corporación insular tampoco se descarta la inclusión de fondos privados.
Una nueva cancha, con aforo para 10.300 espectadores, dotará al Granca de más posibilidades de negocio y, por consiguiente, de ingresos: más abonados, más entradas, más soportes publicitarios, más palcos VIPS, etcétera. Y eso permitiría, con los ejemplos de Tau Cerámica y Unicaja Málaga como abanderados, elevar la apuesta económica del proyecto.
Ante este panorama, a cinco años de la celebración del Mundobasket 2014 y con la intención de solicitar a la ACB la organización de la fase final de la Copa del Rey de 2014 [Bilbao organizará la cita en 2010 y Madrid ya se ha reservado las ediciones de 2011 y 2013], el Cabildo espera aglutinar en los próximos meses más apoyos empresariales para el CB Gran Canaria e incluso, si se diera la oportunidad [remota en la actualidad], de traspasar las acciones de la propia Sociedad Deportiva Anónima.
Pero ante la posibilidad de que todo eso fructifique, en el Granca ya se empieza a trabajar en el proyecto más inmediato: el de la temporada 2009/2010. Y para esa aventura el presupuesto, como el de esta campaña [de 5.8 millones de euros], sólo servirá para mantener la apuesta de los últimos ejercicios.
De la plantilla que ahora afronta sus vacaciones, sólo Mario Fernández, Josh Fisher y Daniel Kickert tienen contrato para el próximo curso. El resto de jugadores termina contrato y todos los casos exponen situaciones muy particulares. Pero, en este apartado, la prioridad para Himar Ojeda [director deportivo del CB Gran Canaria] tiene un nombre: Salva Maldonado.
Posible fin de un ciclo. El entrenador catalán también finaliza contrato y la primera renovación que abordará Himar Ojeda será la suya. Tras cuatro temporadas en el club [con notables resultados], en la entidad claretiana existe cierta preocupación ante la posibilidad de que Maldonado [revalorizado por su trabajo en la isla] dé por terminado un ciclo y opte por un cambio de aires. Este miércoles, el técnico ofrecerá una rueda de prensa en la que podría apuntar algo sobre su futuro.
Con Mario Fernández, Kickert y Fisher en nómina, el Kalise Gran Canaria podrá reservarse el derecho de tanteo por los jugadores comunitarios [Marcus Norris, Jim Moran, Melvin Sanders y Joel Freeland] y no podrá ejercer esa opción con los extracomunitarios [Carl English y James Augustine] y sobre Taph Savané [por utilizarla con el pívot de Dakar en 2006]. Además, Albert Moncasi finaliza su periodo de cesión y deberá regresar a la disciplina del Regal FC Barcelona.
Himar Ojeda ya ha dejado claro que la intención del club es dar continuidad al equipo de esta temporada, aunque admite que la permanencia de algunos jugadores [como English o Sanders] es complicada tras elevar su cotización este curso. Además, Savané [que este martes, junto a Jim Moran, ofrecerá una rueda de prensa] ha deslizado en todas sus declaraciones su más que probable marcha en busca de nuevos retos [desde Málaga se apunta un posible interés de Unicaja por contar con sus servicios].
De todos los jugadores que quedan libres, una de las piezas más codiciadas es Joel Freeland. Por su juventud [22 años] y por su potencial, el ala-pívot británico será uno de los nombres del verano en el mercado de la ACB. Manuel Llorente [presidente ejecutivo del Pamesa Valencia], en una cena previa al partido que el Pamesa disputó en Gran Canaria el pasado 9 de mayo y en la que también estuvieron presentes Luis Ibarra [consejero de Economía del Cabildo] y un representante de la empresa Kalise, preguntó a Lisandro Hernández por la situación del jugador inglés.
Apuesta por Freeland. Tanto Himar Ojeda como Lisandro Hernández han confirmado a CANARIAS AHORA que el club claretiano hará un esfuerzo por retener a Freeland, que pasa por ser una de las piezas relevantes del proyecto amarillo. Y el propio jugador británico también ha mostrado su predisposición por continuar en el Granca, aunque todo dependerá de las ofertas con las que cuente y de la posibilidad del Kalise de acudir al derecho de tanteo e igualar las propuestas económicas que reciba el jugador de Aldershot.
Con todo, la situación no es nueva para el Granca. Desde su último ascenso a la ACB, en 1995, los veranos siempre fueron periodos de amplias renovaciones y muchos cambios en las estructuras de sus plantillas. De momento, por ahí la entidad claretiana siempre ha mostrado solvencia y solidez. En todo caso, lo único que cambia son las expectativas económicas a medio y largo plazo que se abren con la construcción del nuevo pabellón. Y la combinación de ambas dimensiones debería convertir al CB Gran Canaria en una apuesta ganadora.