Alfredo Martín presenta su libro en la Casa de Colón. Hace un recorrido crítico y político sobre la primera industria isleña.
El ron está íntimente ligado a la historia de las Islas. Especialmente, de Gran Canaria y La Palma. Y a su vez, a la leyenda que relaciona el destilado de la caña a la plebe. Una bebida alcohólica vulgar, extraída sin los conocimientos de la fermentación y la destilación de los siglos XIX y XX. Cuenta Alfredo Martín Amador (Las Palmas de Gran Canaria, 1952) en Jaque al ron, un recorrido crítico sobre la que fue la primera industria isleña que presenta este viernes en la Casa de Colón (20:00 horas), que "al principio era un brebaje de graduación irregular y un riesgo para la integridad física de los bebedores", como todos los destilados preindustriales.
Lo cierto es que el pedigrí del ron, vocablo que sólo aparece en el Diccionario de la Real Academia en 1817, queda reflejado en este Jaque en los Cuentos de médicos canarios, de Juan Bosch Millares (1893-1979). De los personajes populares de Las Palmas, de principios del XX, rescata Alfredo Martín una anécdota recogida por Bosch Millares. Baldomero, uno de tantos que animaban la calle como Andrés el Ratón, Pancho el Bruto, Alejito, Guarín, Juan el Bobo, Rafael Amoniaco o Juanito Argumento, llevando una buena templadera tropieza en la Plaza de Santa Ana con el prestigioso prelado González Menéndez de Raigada, que regía la Diócesis de Tenerife, en visita al Obispo Canariense, y le encara en alta voz: "¡Ni me debes ni te debo! ¡El Obispo al...vino y yo al ron!".
"Parece que nos tenemos que avergonzar de nuestra cultura", se lamenta Martín Amador, propietario de El Gabinete Gastronómico de la calle Torres, en Triana, delante de un Ribera y una merluza que degusta con deleite en el Amaiur de Pérez Galdós. En su Jaque, aparte del recorrido original de la primitiva producción de azúcar nada más concluir la Conquista castellana de las Islas, su declive a raíz de la competencia de la caña americana llevada por Colón al otro lado del Atlántico, y con el crack de la cochinilla, su reaparición a finales del XIX como industria ligada a los derivados alcohólicos, incide en una visión política ronera que deja en evidencia a la actual Administración autonómica, por el ocultamiento de esta bebida tan geográficamente localizable como el güisqui escocés o la cerveza alemana. O el vino de Tenerife, sólo por poner otro ejemplo con un poquito de voluntad (política).
"Puede ser que su evidencia, popularidad y familiaridad sean la razón de este largo olvido; a veces no reparamos en lo que está siempre ahí. O a que las elites canarias no ha interesado algo que consideran vulgar o plebeyo, propio de los esclavos y trasquilados, de gente baja", reflexiona sobre el ocultamiento del ron Alfredo Martín en su Jaque, y liga el actual olvido a la propia historia legislativa en las Islas, cuando se perseguía su elaboración, se destruían alambiques, se condenaba el aguardiente de caña, el ron antiguo, por prelados o por cédulas reales, como las del Cabildo de Tenerife en 1693, 1714 o 1717, cuando se producían derivados de la caña denominados parra o caña en Tenerife, y más tarde ron de isla en Gran Canaria. El temor de los viticultores a la competencia era evidente, con su potente comercio de vinos con Inglaterra hasta 1800.
Denominación de Origen, intereses de ATI
"El ron es el que más repertorios de aroma y sabores tiene entre los destilados", comenta el autor aún a la mesa del almuerzo, rematado, cómo no, con ron. "En Canarias la diversidad es fundamental y la competencia ayuda a mejorar. Eso se ha perdido", con la exclusión del ron de los productos simbólicos de las Islas, su ausencia en los listados oficiales.
Y enlaza Martín Amador con la ATInomía que también critica el columnista de referencia de CANARIAS AHORA, Jose A. Alemán, en el prólogo del libro con el ejemplo sangrante del queso blanco de Tenerife como símbolo de la Isla Picuda, como si en la Vega de San Mateo o en la vecina Valsequillo no supieran de queso tierno.
"La Denominación de Origen en Canarias existe en función de los intereses de ATI". Y lo argumenta el autor de Jaque al ron con contundencia: "La primera Denominación de Origen de las Islas fue Tacoronte, un vino malísimo, a granel, cuando ya existía embotellado en Lanzarote El Grifo años antes".
Resulta que El Grifo lanzaroteño, producido ya durante el franquismo, mucho antes de la D.O. de los años 90, tuvo que esperar un tiempito más. La segunda Denominación de Origen recayó en la producción tinerfeña de Icod. A la tercera, le tocó a El Grifo.
"Con el queso ha pasado algo imperdonable en Gran Canaria, y es el caso del Flor de Guía, presente en exposiciones del siglo XIX. Pues la primera Denominación de Origen fue para Fuerteventura, todo en función de intereses políticos", critica el propietario de El Gabinete Gastronómico, que inaugura con su libro las ediciones de obras para "escarbar en nuestra memoria, recuperando recetas o haciendo reflexiones desde el ámbito de la gastronomía".
Al ocultamiento del ron dedica buena parte de su obra Alfredo Martín. Capítulo aparte merece la legislación autonómica y europea del ronmiel, los maridajes del destilado o algo tan íntimo y personal como el gusto a la hora de combinar. El cubata de toda la vida, vamos.
Descendiente de una conocida familia de productores de ron y licores que pusiera en marcha la antigua Destilería de San Pedro, germen de la actual Arehucas y su famoso Carta de Oro, su recorrido crítico por la historia de esta bebida tan canaria como el sancocho salpica al lector de gotas agrias por ese desprecio institucional al producto "que indujo por primera vez en las Islas la utilización fabril, industrial, del vapor, energía reina del siglo XIX. Sólo por eso merece el lugar que tendría de no haberse producido el hecho en la isla equivocada a tenor del insularismo reinante".
Alfredo Martín presenta este viernes, en la Casa de Colón, a partir de las 20:00 horas, su Jaque al Ron, primera obra íntegramente editada por El Gabinete Gastronómico y que, en realidad, forma parte del capítulo canario sobre una historia mucho más amplia del ron. Promete, eso sí, hablar poco en la presentación. Lo justo para aclarar gargantas y pasar a degustar una variedad de destilados de caña. Salud.
Ya, de antemano, felicito a don Alfredo Martín por la realización de esta obra, pues intuyo que el recordarnos las vicisitudes políticas, que no comerciales, por las que ha pasado unos de nuestros productos emblemáticos hasta no hace mucho tiempo, será muy interesante para el conocimiento general y de como se las "gsta" nuestros representantes ATIpolíticos y TONTOScanariones. Espero echarme un "buche" en su compañía. Saludos
TIENE QUE SER INTERESANTE ESTE LIBRO,YA QUE EL SR. A. MARTIN ES DE LAS PERSONAS CON MAS CONOCIMIENTO EN MATERIA DE RON. SALUDOS,SALUD Y SUERTE. CARLOS
Artículo con sabor. Lo cierto es que a mi el "pizco ron", no me lo quita nadie, y si las instituciones atinómicas lo ningunean pues siendo positivos, ¡ Más pa' nosotros!
Querido Alfredo no tengo noticias de ti desde la calle Perojo,te aseguro que intentare localizarte por telefono o e mail,vivo en Tenerife y cuando vi el articulo me dije,este es Alfredo,un amigo que hace 40 años que no nos vemos.Saludos y un abrazo.
Felicidades Alfredo. Ahora nos toca a nosotros leerlo saborearlo y catarlo, porque me consta que es añejo del bueno.
Soy un emigrante en el Benelux, cada vez que vuelvo de Canarias no me falta una botella de ron Arehucas Carta Oro y una de Ron Miel las indias. Cuando abro la botella de Ron Miel, mis amigos holandeses y belgas.. "lo flipan".
ES CIERTO QUE EL RON DE CANARIAS ES EL GRAN OLVIDADO POR LOS POLITICOS CANARIOS. TAMBIEN, LOS CANARIOS LE HAN DADO LA ESPALDA, POR LA INFLUENCIA DEL "GUANIJEY", o wiskey escoces. PERO ESTA CLARO QUE DONDE HAYA UN CARTADIORO,(AREHUCAS) un ARTEMI ORO EN BOTELLA 3/4 o un RON DE LA PALMA, hay ALEGRIA Y GANAS DE VIVIR. Mis felicitaciones para Alfredo Martin., y ¡¡SALUD¡¡ QUESTA COPA LA PAGO YO.......
Me van a disculpar que no me guste el ron, ni el vino de tacoronte, ni el queso en flor, ni el malvasía, ni el queso de fuerteventura, ni las rapaduras palmeras, ni el almogrote gomero, ni las quesadillas, ni nada que huela a canario si seguimos por estos derroteros chauvinistas. Me paso al Oporto, al Bourbon de Kentucky, al Sashimi variado, con su calamar crudo y todo. Cualquier cosa antes que caer en este rídiculo juego del victimismo, el revanchismo, el chauvinismo, la resurección de los quesos y los rones del pleitito insular. Y digo pleitito, porque esto es de poca altura mental.
Seguiremos mirando para otro lado ante este atropello a Gran Canaria? esta muy claro que los hay que no quiren que esta isla se despierte de su letargo. Desprecian continuamente todo lo que hay en la isla, su historia, sus productos, playas, parques naturales. Estoy muy avergonzado por nuestros politicos, y como estan llevando las riendas de esta isla, activen el turismo de una vez, con un parque acuatico en condiciones, y un parque tematico tipo Port Aventura, y toda clase de negocios se reactivaran, como taxis, guaguas, restaurantes, consumo, habrá mas trabajo y no dependeremos del ladrillo.
Si cuando tu adversario saca el machete dejas tu cuello desprotegido, mereces que te lo corten. Señor Ellib el Ula: Por mi como si se hace usted socio del Independiente de Avellaneda, pero ignorar la realidad no hace que esta cambie. Seguirá siendo la que es. Le aseguro que aquí no se habla ni de la centésima parte del expolio. Dese una vuelta por las distintas consejerías y podrá comprobar lo que le digo. Tengo 365 razones para no fiarme, pero le daré solo una y es geográfica. Lo que el mar ha separado, que no intente unirlo ATI, porque seguro que es para beneficio propio.
En este artículo se cita una anécdota de un personaje popular de la época, Baldomero. Éste, al tropezarse (bien tajado) con el Obispo Albino González Menéndez le espetó: "¡Ni me debes ni te debo; tú Albino y yo al ron!" Esta es la versión que escuché de un pariente mío hace muchos años, y que creo tiene más sentido al hacer alusión al nombre de pila del obispo.
¡Pues qué bien Sr. El Ula!. Nos hemos enterado todos de que a Vd. no le gusta ni el ron, ni el vino de Tacoronte, ni el queso de flor (no "en flor"), ni el queso majorero, ni las rapaduras ni, en definitiva, nada que huela a canario. Hasta ahí bien, pero me va a permitir una pregunta: ¿cree Vd. que hay alguien (por lo menos de su "gran altura mental") a quien le interese cuáles son sus gustos?.
Amigo Alfredo: Tienes que "arrayarte" no un sólo millo sino "sienes". Tu libro será un gran éxito, o, si no, servirá para recordarnos a muchisimos grancanarios que nuestros abuelos no han bebido "gin, whisky, ni leches". Mi abuelo materno se jincaba unos rones a las 12 de mediodia que partían el alma. Tras ello, arrumbaba a su hermosísima casa en el barrio de San José, donde su "amantísima" esposa le endilgaba, antes del inmisericorde potaje, una cascos de cebolla aliñados con vinagre y orégano. El viejo vivió 86 años -en el siglo pasado, con menos "melesinas"- Como no me que ná. me voy.....
Vale, modadesteñida, no me queda mas remedio que reconocer que me gusta el potaje de berros, el sancocho, los tollos, las papitas arrugadas, la carne de machorra, la viejita jareada, el mojo hervido... Arrallateunmillo!!! Pero me sigue pareciendo una estupidez mirarse el ombligo, creerse mejor, rajarse la camisa, acusar al otro para no ver la propia mediocridad. Y de todo eso cada día sobra mas en todas y cada una de las islas. Lo cual tampoco me preocupa en demasía porque voy para viejo y me empieza a dar igual lo que ocurra con estas islas. Pero reconocerás que es penoso ¿no?
Estupendo acto de presentación que hizo sentir cómodo al público asistente y para el Elli El Ulla (en las cantoneras hay muchas ahora), debemos aclararle que la grandeza del grancanario es tan grande, tan alto su punto de mira tan excelsa su categoría como ciudadano de este mundo que el libro se imprimió en la isla picuda (trenerrifle). Buenísimas las intervenciones de Herminia Fajardo y Faustino García Márquez, a ver si las reproducen en este medio porque son para enmarcarlas. Y para concluir un timbeque en el patio de la Casa de Colón "quepaqué", exquisito picoteo, equilibrado con la bebida, temperatura adecuada (menos mal que no pusieron el frío salmón, no hubiese pegado), a su medida La selección de rones no se la salta nadie, a cual mejor , deberían recetarlos la sanidad pública, pero esa mujer no creo que esté por la labor.
No me gustan estos libros que separan sino los que unen. Un libro de rones escrito en Canarias, debería haberse aprovechado para dicha unión y para destacar todos los rones de las islas. Los grancanarios somos los principales culpables del olvido del ron canario, comprando y bebiendo ron foráneo y dejando de lado nuestros rones más emblemáticos. Aún así, en mi opinión, pienso que no hay ningún jague al ron puesto que sigue bebiéndose y consumiéndose más que nunca, incluso nuestras fábricas están exportando a Península y extranjero. Dejemos ya el victimismo y pongámonos a trabajar duro
Ayer, al leer, sólo ojeé pues no soy "ronófilo", aunque no desprecio un buchito de ron-miel grancanario. Hoy, al leer el artículo de don Faustino, me entusiasmé y no paré hasta consumir todo lo publicado sobre esta noticia. Abrevio, porque si quiero comentar sobre lo leído y mis añejas anécdotas, necesitaría muchos folios, con perdón. En la cita del Sr. Martín echo de menos a Pepe el Cañadulce y a Camilo el Loco, que vestía un fuerte gabán y castigaba a su mujer (con posterior arrepentimiento) por Las Canteras de San Roque. "Uno", ¿protestó ud. cuando salió la ley adanITA? Saludos. Ahul.
No sé si saben, pero por eso lo digo, que hace años los antropólogos de la Universidad de La Laguna sacaron un libro, muy gordo y muy caro, llamado "La identidad canaria". Pues bien, el ron no estaba incluido en la tal identidad, no existía, aunque sí el vino de Tenerife, of course. Pues eso, que la cosa viene de atrás y certificada por la academia.
Felicidades por el libro! Me lo termine de una taja', en el avion hacia Belgica. Las tapas de chochos con un pizquito de ron son un clasico en mi casa. Por cierto, no solo el Ron esta en jaque. Si pasas por la Casa de Canarias en Madrid, cuando hacen una degustacion de queso.. solo hay queso de Tenerife. Por que sera ? Por cierto, todo el personal de la delegacion del gobierno de Canarias en Bruselas TODOS TODOS SON CHICHARREROS. No hay un representante de otra isla... por que sera?
ustedes los canariones siempre estan con lo mismo,dejense de buscar mas problemas entre el pueblo canario y a ese escritor decirle que escriba cosas mas interesantes de la indusria canaria y no de ron...
Soy mujer y por supuesto, no soy ronera. Eso sí, en los actos festivos, cuando se les invita a las mujeres con un licor dulce, yo siempre pido un buen ron con hielo, solo. La gente se extraña y tengo que aclarar, que un buen ron, no produce dolor de cabeza, engorda menos que un licor dulce, regula la tensión y si es guardado en barrica es lo más de lo más. Canariones y Chicharreros, el ron exite.